COMENTARIOS Y OPINIONES DE LOS PARTICIPANTES EN LA MARCHA CICLOTURISTA DE LOS DEGOLLAOS

 
4-Mingo (Penya Ciclista Nonntsia) (2007)

Quiero felicitaros por la marcha, por su organización, por el recorrido i por el buen control de la misma.

La buena organización a la hora de repartir los dorsales, si no llegas con el tiempo justo, es la mejor forma de empezar una marcha. Después la hora de salida fue puntual cosa que me gusto porque si encima que madrugas para no llegar tarde tienes que esperar a los dormilones me pone de mala gaita. Durante el recorrido, precioso por cierto a pesar del mal estado de las carreteras, los avituallamientos que te ofrecían el agua i los pastelitos si tener que parar es de agradecer. Al llegar al final la coca-cola, las duchas i el menú para los ciclistas es lo mejor, después recogí el diploma sin agobios i para casa.

Pase un buen día, a pesar del tiempo, rodeado de un buen ambiente ciclista i de una buena organización. Nos vemos el año que viene haber si animo alguno de mis compañeros.

 

p.d.:Visitar la pagina de la penya donde encontrareis el track de la ruta, la altimetria y con un poco de paciencia podéis ver la ruta a vista de pájaro con la utilidad GOOGLE EARTH. www.penyaciclistamontsia.com

3-Manuel Sancho Olmos (Club Ciclista Aragones) (2006)
Es la primera vez que he acudido a ella, y la verdad es tan dura como dicen. Ahora, el recorrido es precioso y solo falta que arreglen las carreteras, sobre todo la de Villaroya a Aliaga por Miravete..... una pequeña sugerencia, algún medio sándwich de jamón de york y queso tendría mucho éxito, para cambiar un poco de tanto dulce.... seguir con los Degollaos, que vale la pena, aunque haya que prepararse bien para hacerla...
2-Eva Pérez (2006)
Es la primera vez que participo y la verdad es que ha merecido la pena el esfuerzo. Lo mejor el recorrido, con ese pedazo paisaje turolense, lo que se debería de mejorar el estado de las carreteras y la señalización de inicio de puertos y sobre todo referencia en kilómetros  a línea de meta. Respecto de los avituallamientos, la bebida caliente sobre todo la coca-cola, por lo demás perfecto en cuanto a organización. Seguro que al año que viene repito.
1-marchasmiticas.com (2006)
Después de unas tres horas y media de viaje el sábado por la tarde, llegamos a la Venta La Pintada, situada en el kilómetro 194 de la carretera N-211. Se trata de un amplio hotel de carretera desde donde saldrá la marcha el día siguiente.

Después de descargar las bolsas y montar las bicis, nos dirigimos a la zona de inscripción. Es aquí donde nos damos cuenta que esta cita tiene una organización "familiar" pero realmente eficaz. Retiramos nuestro dorsal y una bolsa con muchos obsequios: calendario, folletos de la zona, calcetines, camiseta conmemorativa (sólo en talla XL, tema a mejorar para próximas ediciones), un pin y unas muestras gastronómicas aragonesas: botellita de aceite, lomo y conserva de cerdo en aceite.

Una vez inscritos, nos dirigimos a nuestras habitaciones, sin lujos pero muy correctas, limpias y confortables, con tele y buenas duchas. Como tenemos tiempo, preparamos las cosas del día siguiente y hablamos con los conocidos que vamos encontrando. En el aparcamiento ya hay coches de Barcelona, Valencia, Madrid, Asturias y de las tres provincias aragonesas.

Ya a las nueve, bajamos puntuales al comedor para cenar a base de pasta y carne. Entre bocado y bocado no falta la típica y animada tertulia ciclista ya que las grandes citas de la temporada están a la vuelta de la esquina.

El domingo, por una vez en la vida, no nos tocó madrugar. Al salir la marcha a las nueve, nos dirigimos al bar a desayunar a las ocho y allí ya vemos que se van a dar cita más ciclistas que en años anteriores. El aparcamiento se ha llenado con coches y muchos ciclistas ya están calentando antes de colocarse en la parrilla de salida. Al final seremos nada menos que 310 los inscritos.

A las nueve en punto se da la salida. El problema de esta marcha es que los dos primeros kilómetros son en subida y ahí ya se ven las fuerzas de cada uno. El pelotón se estira irremediablemente y en los cinco primeros kilómetros ya se han formado los grupos que irán rodando por una carretera ancha y de buen asfalto hasta Ejulve, en el kilómetro 10.

Es aquí, después de una bajadita que después nos tocará subir, donde giramos a la izquierda y abandonamos la carretera buena para iniciar el puerto de Los Degollaos. Esta dificultad, de unos siete kilómetros aproximadamente, sirve para ver las sensaciones que tendremos durante el resto del día. No es especialmente duro, tiene hasta una pequeña bajada antes de la cima, pero tiene alguna rampa "interesante".

La bajada tiene unos nueve kilómetros bastante empinados y con un asfalto horrible, al estilo del puerto de Navafría de la Marcha Pedro Delgado. Se impone bajar con cuidado para no salirse de la carretera o sufrir un pinchazo. Pasamos por el imponente Órgano de Montoro y por la piscifactoría de Villarluengo (kilómetro 30) para iniciar la ascensión de treinta kilómetros hasta la cima del Cuarto Pelao.

En el kilómetro 34 llegamos hasta Villarluengo después de una zona de subida bastante sostenida y sin descansos. Aquí paramos en el primer avituallamiento, bien surtido -cocacola, pastelitos, plátanos, agua,...- y con voluntarios que nos animan a comer todo lo que necesitemos.

Hasta el kilómetro 48 sigue la subida sostenida. Aquí viene un tramo de bajada y un poco de llano que viene de perlas. Pasamos Cañada de Benatanduz (kilómetro 50) y continuamos la subida hasta el desvío a Cantalavieja en el kilómetro 55 donde paramos en el segundo avituallamiento. Está igual de bien surtido que el primero y además tienen Huesitos... no puedo resistir la tentación y me como uno.

Seguimos hacia arriba y comienza de nuevo la carretera buena. ¡Cómo se agradece después de 45 kilómetros dando botes! En el kilómetro 57 llegamos por fin al Alto de Cuarto Pelao. Iniciamos un veloz descenso que nos lleva a Fortanete (kilómetro 61) y al inicio del Puerto de Villarroya, el más alto de la jornada con casi 1700 metros de altitud.

Este puerto también tiene carretera ancha y buena, de aquellas que parece que no andes cuando la bici va hacia arriba. La pendiente (hay tres kilómetros al 8%) y el viento de cara no ayudan tampoco a mantener grandes velocidades.

Llegamos a la cima (kilómetro 74) e iniciamos un vertiginoso descenso hasta Villarroya de los Pinares (kilómetro 83). Debido al viento racheado y la velocidad hay que agarrarse fuerte al manillar aunque no hay ningún peligro. Merece la pena girarse para disfrutar de la magnífica vista del valle que se presenta a nuestra derecha.

Llegamos a Villarroya y, en la salida del pueblo, volvemos a parar en otro avituallamiento para comer otro Huesitos. Es que no podemos resistir volver a nuestra tierna infancia aunque sea un momento. Abandonamos la carretera buena girando a la derecha. Si continuasemos rectos llegaríamos al Puerto de Sollavientos y Allepuz.

Después de algún duro repecho no programado seguimos la carretera que sigue el Río Guadalope pasando por Miravete y Aliaga. Llama la atención el estado del firme ya que hay unos socavones de miedo. Hay que tener cuidado para no meter la rueda en uno de ellos y destrozarla.

Llegamos a Aliaga (kilómetro 107). Es la hora del vermutillo y la gente está en la calle aplaudiendo y animando. Sin duda todo un incentivo. A la salida del pueblo pasamos por la central térmica abandonada. Es un curioso contraste ver aquella mole oxidada entre un paraje tan majestuoso de naturaleza casi virgen.

Llegados a este punto, empieza la ascensión al último puerto del día, el de Majalinos. Antes pasamos por Aldehuela (avituallamiento en el kilómetro 112) y La Cañadilla. El puerto acaba en el kilómetro 120, después de aproximadamente trece de subida. No es demasiado exigente pero, debido al cansancio y que es el típico puerto que no se ve el final nunca, se hace durillo.

Una vez aquí, bajada hasta Ejulve donde nos enfrentamos al repecho que tuvimos que bajar al inicio de la marcha y al viento en contra al que nos toca enfrentarnos durante unos diez kilómetros antes de llegar a la meta en la Venta La Pintada.

Aquí nos apuntan el dorsal y nos dan el diploma conmemorativo con el tiempo empleado. Subimos a la habitación y, después de una ducha reparadora, bajamos al comedor a engullir unos macarrones, pollo con patatas y helado mientras comentamos las batallitas del día con los compañeros y vemos como Fernando Alonso gana su tercer Gran Premio de la temporada tras una dura pugna con el Kaiser Schumacher

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