Adela y la Caja de Música de Guillermo G.Villar
Adela y la Caja de Música de Guillermo G.Villar
Corat vivía en la Barcelona del siglo veintitrés, una de las pocas ciudades europeas que resistió el Tercer Cataclismo. Tenía acceso a la Zona Protegida: era de los pocos de su rango que disfrutaba de dicho privilegio.
La Zona estaba rodeada por un grueso escudo molecular que reproducía y protegía las condiciones atmosféricas que se daban en dicho lugar a principios del siglo veintiuno. Frecuentado por científicos del todo el mundo, la Fundación el “El Raval” estaba encargada de investigar y proteger dicho medio ambiente. Durante el último cataclismo, debido a una causa desconocida, se aisló una porción de la ciudad, quedando protegida del desastre general que sufrió todo el sur de Europa. Algo inexplicable provocó un efecto burbuja; motivo principal de investigación para el personal fijo y flotante de la Fundación.
Corat acudía puntualmente a su puesto; lo hacía desde su última implantación vital. Su destacado puesto dentro de la comunidad de los Zirot le otorgaba el privilegio de tener contacto directo con los pocos humanos que todavía vivían en Barcelona: una ciudad altamente tecnificada y que se extendía sobre una superficie similar a la que fue la antigua área metropolitana del siglo veintiuno. La mayor concentración de Zirots del planeta residía en la ciudad y se llevaban a cabo casi cinco millones de implantaciones anuales, una de las cuales era motivo de esperanza para Adela.
Adela era la Directora de la Fundación y de los pocos humanos residentes dentro de la Zona que había nacido en su interior. No había necesitado la implantación del módulo de respiración ya que su organismo se había adaptado perfectamente a las condiciones de vida reproducida del interior. En su 75 cumpleaños decidió no pisar el exterior nunca más y dedicarse plenamente a la investigación.
- Buenos días Directora Adela.
Corat se había materializado en el despacho de Adela. Ésta se había asustado ya que normalmente llegaba a pie, utilizando las ancestrales puertas que tanta curiosidad producían en su mente.
Sabes que no me gusta que utilices la materialización, dentro de pocos días te implantaré el último módulo vital y quiero que estés preparado. Es importante que adoptes las costumbres y modos humanos lo antes posible.
El tercer cataclismo había reducido la población del planeta a unos pocos millones de humanos. Las condiciones de vida del planeta se recrudecieron de modo espectacular. Temperaturas polares y una modificación en el aire que lo hacía irrespirable para la mayoría de los supervivientes. Esta dura realidad alentó la investigación sobre organismos moleculares y finalmente el desarrollo de una raza biotecnológica sobre la cual se probaban alteraciones moleculares, modificaciones de conducta y órganos sintéticos que pretendían mejorar la vida de los humanos.
En décadas posteriores al tercer cataclismo, la reducción de la población de humanos se hizo patente; esto último junto con la dificultad añadida para la reproducción generó en el Consejo de Vida una preocupación por el futuro de la raza. Adela formaba parte de dicho consejo y propuso una nueva vía de investigación: la “implantación vital”.
Era una mujer romántica, sosegada y con un halo de dulzura que impregnaba todo aquello que tocaba. Le encantaba pasear por la zona central de la Fundación, un lugar extraño para muchos, donde todavía los contrastes de luz y color daban forma a las estructuras urbanas que allí permanecían intactas. Un barrio al que solo los investigadores tenían acceso y donde la atmósfera artificial conservaba inalterables las condiciones de vida del siglo veintiuno.
Este entorno se había convertido en el ideal evolutivo para la nueva sociedad que se quería construir. Valores como la comunicación directa, residencia compartida o servicios interpersonales habían desaparecido en el ámbito de la convivencia humana. Todo habitante en el planeta tenía un módulo de transmisión desde el cual seleccionaba o informaba de todas sus necesidades. A los pocos minutos un Zirot de profesión se presentaba en su domicilio para resolver cualquier problema, avería, necesidad alimenticia o fallo vital. Las casas eran núcleos independientes donde la interrelación sólo era posible por medios de presencia virtual.
Las investigaciones con pseudohumanos habían dado lugar a gran numero de módulos de implantación, que habían mejorado la calidad de vida de una manera exponencial. La edad media de un humano en este siglo era de 150 años. El ultimo trabajo de Adela dentro de la Fundación había sido la implantación de un cerebro bioplásmico en un paciente de 95 años. El éxito fue total.
- Apreciada Adela, su trabajo ha sido excepcional. Los datos de transmisión neuronal y la capacidad de almacenamiento de recuerdos y conductas está intacta.
- Lo sé Corat. El momento de tu implantación final está cerca. Debes seguir trabajando en la actitud y formas humanas. Es importante que el Consejo dé el visto bueno.
Adela estaba muy esperanzada con el trabajo realizado por Corat. Su nivel de implicación en el aprendizaje de la conducta y actitudes sociales era impresionante. Su aspecto era perfecto. Físicamente se le había dotado de todos los módulos de vida de ultima generación y la posibilidad de implantar el nuevo cerebro lo convertían en un ejemplar perfecto para la “unión”.
Para Adela, Corat era algo más que un Zirot; era su compañero de trabajo y sin duda el mejor conocedor de sus deseos, fracasos y triunfos.
Adela hacía años que no mantenía una relación; aunque era una mujer preciosa. Tez oscura, ojos profundamente azules, cabello color azabache, delgada y con un tono de voz que hacía imposible no escucharla. Todo ello rodeado de una serena madurez que duplicaba su encanto. Tenía el privilegio de no estar incluida en la cadena de reproducción y luchaba con uñas y dientes por derogar la ley que obligaba a mujeres y a hombres a mantener un contacto reproductivo por año.
Los medios biomecánicos hacían innecesaria esta ley. Abogaba por el conocimiento directo, por recuperar las relaciones humanas propias de las personas como la “amistad”; un concepto de siglos pasados que se explicaba en los colegios como el medio perfecto de interrelación.
Corat era un Zirot muy evolucionado en este aspecto y todos los que lo habían conocido quedaban admirados por la capacidad de comunicación y sensibilidad que desprendía a la hora de comunicarse. El proyecto final de Adela consistía en transferir a un Zirot toda la información de un cerebro humano momentos antes de morir. Hasta el momento ningún individuo había pasado la última prueba previa a la transmisión. La desintegración del módulo cerebral era instantánea e impedía la “unión¨.
Los patrones de personalidad establecidos en Corat habían sido diseñados por Adela. Todo el aprendizaje posterior fue minucioso y delicado. Lo cierto es que Corat era más humano que muchos humanos …
Los nervios de Adela eran patentes. Mañana implantaría el nuevo cerebro en Corat y después del periodo de adaptación lo sometería a la ultima prueba antes de la transmisión. El proceso era sencillo y entre humanos no tenía ningún problema. Todas las pruebas habían sido exitosas desde el siglo pasado, pero en la actualidad no había humanos receptores, ya que los pocos nacimientos eran biológicamente perfectos.
Fernando era el director del Centro de Biología Molecular de París y una de las mentes más privilegiadas del mundo. A sus 105 años su cuerpo no admitía más implantaciones. En la actualidad todo el consejo de la Fundación creía que era el candidato perfecto para la ¨unión¨.
- Hola Adela. ¿Cómo van los preparativos con Corat?
- Estoy muy esperanzada, lo cierto es que se trata de un individuo único. Su conducta es perfecta y la capacidad de aprendizaje impecable.
- ¿Cuándo realizas la última prueba?
- Creo que este fin de semana. Estoy muy nerviosa.
- Ya ... El trabajo ha sido muy duro. Bueno ya me informarás.
- ¿Como llevas tu final Fernando?
- He aceptado el momento. La vida ya me ha dado mucho, sólo quiero dejar atados todos mis trabajos y archivos. Oto esta muy bien preparado para continuar con ello.
Adela y Fernando habían tenido en su juventud una fuerte historia sentimental. Fue todo un acontecimiento su juicio por “amor”; y aún más la sentencia que les obligó a separarse. Según dictaminó el jurado: “Esta relación es nociva para los intereses de la raza humana en general. Distrae a los acusados de las obligaciones que las han sido conferidas. Dado el alto grado de responsabilidad de su trabajo se les obliga a permanecer físicamente separados mientras sus cuerpos permanezcan vitales …” Adela sufrió muchísimo durante los dos años siguientes. En su interior, albergaba siempre la esperanza de recuperar ese amor.
La implantación del nuevo cerebro en Corat había sido un éxito total. Las pruebas posteriores confirmaron todas las esperanzas de Adela y sin duda era el momento de la prueba final antes de la “unión”
- Buenos días Corat
- Buenos días Directora Adela.
- Dentro de dos horas realizaremos el ultimo test. Si es positivo procederé a la “unión”.
- Estoy encantado de formar parte de este proyecto, Directora Adela. Sé de las esperanzas que tiene depositadas en el mismo.
Corat fue requerido en el despacho de Adela. Se presentó rápidamente.
- Siéntate Corat, sólo quiero que escuches.
- Bien.
Corat estaba sorprendido, ya que esperaba ser conectado al ordenador central y sometido a todo un chequeo de personalidad inmediata, pasada y acumulada. Sin duda para él era el proceso lógico. Sin embargo, Adela se levantó y se dirigió hacia un pequeño armario de madera que estaba situado al final de su despacho. Corat lo había visto muchas veces, le encantaba el calor que aquel material desprendía, el tacto tan distinto al del metal empobrecido que se usaba generalmente para la construcción del mobiliario interior.
Sin decir una sola palabra Adela se sentó. Con calma y extremada dulzura sacó de una caja roja un extraño artefacto de color oscuro, sobre el cual se veía lo que parecía la figura de una humana extrañamente vestida. Corat estaba muy confuso, no entendía lo que Adela estaba haciendo, se apartaba del proceso establecido en el protocolo de investigación.
Empezó a escuchar un extraño ruido, indescifrable, ininteligible, con unos parámetros de repetición absolutamente desconocidos para él. Intentaba procesarlo sin éxito. No entendía.
- ¿ Qué me esta pasando Adela ?
- ¿ Qué es este fluido que sale de mis ojos ?
- ¿ Qué …..
Adela lo observaba; petrificada por el miedo y la alegría que en su corazón desalojaban al resto de sus emociones le respondió:
- Son lágrimas Corat. Es música amigo mio. Ya estas preparado.
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